Guerra contra el virus, amenaza china, falla capitalista: el framing del coronavirus

Frida V. Rodelo

Estamos experimentando de forma única la pandemia de COVID-19 por la gran importancia actual de la información y el alto nivel de acceso de la población a medios y tecnologías de la información. De forma constante se habla de fenómenos de desinformación, noticias e informaciones falsas, rumores y teorías de la conspiración. Dichos fenómenos son cotidianos debido al acceso masivo de las personas a redes sociodigitales como Facebook, Whatsapp y Twitter. Estos temas  preocupan con justa razón, pues mucha gente está expuesta a tomar decisiones erróneas o a reaccionar de manera no acorde con la realidad. Sobre ello se habló en la entrada previa de este blog. Pero hay otro aspecto de la información que tiene enorme relevancia: los encuadres que damos a los asuntos públicos.

Encuadres y teoría del framing

¿A qué me refiero con eso de los encuadres? El término encuadre (en inglés frame) se refiere a la manera en que se «empaqueta» la información: un encuadre organiza la realidad cotidiana al dar sentido a eventos y al promover definiciones e interpretaciones de asuntos políticos (Chong & Druckman, 2007).

En términos muy simples, cuando hablamos de «ver el vaso medio lleno o el vaso medio vacío» nos estamos refiriendo a dos encuadres diferentes para comunicar una información equivalente, encuadres que repercuten en la forma que interpretamos la situación. De la misma manera, cuando observamos a dos grupos, unos reclamando «el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo» y otros propugnando «el derecho a la vida», tenemos una competencia en la que cada grupo promueve sus ideas y su interpretación —en torno al mismo asunto público— a través de distintos encuadres.

Lo que se conoce como teoría del framing se desarrolló principalmente a partir de experimentos de psicología social que dieron cuenta de cómo la selección de frases y términos en un texto tiene un impacto no solo en la forma en que los participantes comprenden el problema, sino incluso en su toma de decisiones respecto a este.

En uno de estos experimentos, reportado por Tversky & Kahneman (1981), dos grupos de estudiantes fueron expuestos a un problema: elegir entre dos programas sanitarios para combatir una enfermedad que se calcula matará a 600 personas.

El primer grupo prefirió en su mayoría el programa que puede salvar a 200 personas de la enfermedad por encima del programa que tiene 33% de probabilidad de salvar a 600 (pero 67% de no salvar a nadie).

En el segundo grupo, la mayoría eligió el programa que tiene 33% de probabilidad de no provocar ninguna muerte (pero 67% de matar a 600), por encima del que produciría 400 muertes. Como vemos, ¡a ambos grupos de participantes se les dio el mismo problema y un cambio «intrascendente» en su formulación influenció radicalmente su decisión!

¿Medio lleno o medio vacío? Foto de Thomas Friol compartida bajo licencia CC BY-NC-SA 2.0.


Así, importa mucho cómo se «empaquetan» o «etiquetan» los asuntos públicos. Principalmente los encuadres que las élites políticas promueven para pensar, por ejemplo, sobre el asunto de la pandemia del COVID-19.

¿Por qué son en particular importantes los encuadres provenientes de las élites políticas? Debido a su posición privilegiada como fuente legítima para las organizaciones de medios y su acceso privilegiado a estas, las élites tienen el mayor poder para promover sus encuadres y, de esta manera, movilizar el apoyo político y popular hacia determinadas políticas.

Los encuadres de la pandemia

Consideremos los encuadres sobre la pandemia promovidos por políticos estadounidenses: como sabemos, este país se encuentra en medio de una competida carrera por la presidencia entre Donald Trump y el partido demócrata, con una elección presidencial agendada para noviembre de 2020. Esta carrera ha sido dramática, pues ha incluido eventos muy importantes que incluyen un intento de impeachment al presidente Trump y la propia declaratoria de pandemia de COVID-19 —situación que está teniendo repercusiones políticas. Mientras tanto, los demócratas que compiten por la candidatura presidencial se agruparon en dos vertientes principales: una acorde al establishment y otra crítica hacia este.

Ante tal panorama, actores políticos han promovido diferentes encuadres en torno al asunto de la pandemia del COVID-19: en las últimas semanas se ha definido a la pandemia como una crisis del capitalismo, como una guerra e incluso como una «amenaza china».

Como crisis del capitalismo

Proponentes de la izquierda estadounidense argumentan que la pandemia ha dejado al descubierto las vulnerabilidades y problemas estructurales de un sistema económico capitalista que ofrece desarrollo económico a costa de concentrar capitales en unas cuantas manos, expoliar recursos naturales, incrementar las injusticias sociales y globalizar los riesgos sociales. Esta ha sido la forma favorita de encuadrar el problema de los precandidatos progresistas del partido demócrata, Bernie Sanders y la ya retirada de la contienda Elizabeth Warren, quienes han visto en esta coyuntura una oportunidad para impulsar las agendas de reforma al sistema de salud estadounidense (para de una vez por todas lograr un sistema universal) y de reforma fiscal progresiva (es decir, mayor impuesto a los ricos). Las llamadas a generar un cambio de raíz en el sistema capitalista proceden también, por supuesto, de la academia.

Como una guerra

Jefes de Estado como Donald Trump, Xi Jinping (China), Boris Johnson (Reino Unido) y Emmanuel Macron (Francia) han definido la situación como una «guerra contra el coronavirus», encuadre que en un primer momento podría considerarse benigno. Un repaso de este revela sus problemas: la declaración de guerra busca generar un sentimiento patriótico y apela a valores tales como la unión social y la obediencia, respeto y confianza ciega en la autoridad. El patriotismo forma parte importante de la cultura estadounidense. Todo esto ha sido altamente explotado para promover y defender la participación de Estados Unidos en numerosos conflictos armados alrededor del mundo.

La imagen de una guerra se ha usado en el pasado para movilizar apoyo hacia otro tema: la (fallida) «guerra contra las drogas» —que en otros lugares, como México, se intentó replicar con resultados desastrosos. Como en todos los casos anteriores, lo que preocupa a personas en el contexto del COVID-19 es que la metáfora de «guerra» provoque temor en la población, aliente divisiones y xenofobia, y prepare el terreno para suspensiones de derechos, todo esto mientras líderes políticos impulsan agendas de rivalidad contra sus socios comerciales.

Como una amenaza china

Mención aparte merece Donald Trump, quien, además de considerar la situación como una «guerra», se ha concentrado en señalar sin tapujos como origen del problema al «virus chino». La xenofobia de Trump tiene como trasfondo un tenso conflicto comercial entre Estados Unidos y China que ha provocado una disparatada escalada de aranceles, que a su vez ha desencadenado inestabilidad en el mundo financiero.

El crecimiento de casos de COVID-19 en Estados Unidos y las consecuencias de lo anterior en la economía de este país ha puesto en aprietos al presidente Trump, cuya retórica parece intentar distraer la atención pública ante las numerosas críticas en su contra por el manejo de esta crisis de salud. Observadores han puntualizado en los últimos días cómo la anticipada recesión en Estados Unidos puede poner en riesgo la reelección de Trump.

Como vemos, importa mucho cómo se encuadran los asuntos públicos, pues los encuadres pueden incidir en cómo las personas piensan en torno a estos: cuál es su causa u origen, quiénes son los responsables de resolverlo y cuál es la solución más adecuada. En el caso de la pandemia de COVID-19: ¿Se trata de una guerra? Entonces habrá que hacer sacrificios y castigar a los culpables. ¿Se trata de una falla sistémica? Entonces habrá que hacer los cambios que sean necesarios.

En las próximas semanas seguiremos viendo a numerosos actores políticos promoviendo encuadres en su comunicación sobre la pandemia. ¿Qué ideas predominarán en los mensajes? ¿Guerra, falla sistémica, proteger a los vulnerables, proteger la economía? El mensaje importa.

Para seguir aprendiendo

  • Framing COVID-19 (Frame Work Institute, 2020) | Boletín especial del Frame Work Institute enfocado en enmarcar temas sociales durante la pandemia de coronavirus.
  • Framing Theory (Chong y Druckman, 2007) | Artículo académico que presenta un panorama general —definición, efectos, método de estudio, aplicaciones— del framing como concepto científico.

Frida V. Rodelo (@FrRodelo). Profesora en la Universidad de Guadalajara y Doctora en Ciencias Sociales por la misma institución. Investiga prácticas y encuadres periodísticos, con énfasis en procesos de mediatización de la política, precarización de condiciones del trabajo periodístico y representación de mujeres y otros grupos en desventaja.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *