¿Qué enseñanza dejará esta pandemia sobre la niñez?

Darwin Franco

André tiene cinco años y estudia el tercer grado de preescolar. Aunque pocas personas le preguntan en casa sobre su sentir, él tiene bien claro que todo esto que está pasando es muy malo.

Tiene más de un mes que no ve ni juega con sus amigos y primos. También tiene mucho tiempo sin ver a su madre. A él le preocupa que las y los demás se preocupen, pero también le inquieta que en las noticias se hable de personas que enferman y mueren por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 y la enfermedad que causa: COVID-19.

Pandemia y adultocentrismo

El psicopedagogo italiano, Francesco Tonucci, asegura que este encierro afecta singularmente a la niñez, no sólo en términos educativos —ha criticado que la escuela en su faceta virtual se haya convertido en una lista de deberes, pero no de saberes— sino también en lo psicológico y lo emocional.

«¿Qué es lo peor del confinamiento para los niños?», le preguntaron a Tonucci en entrevista con el diario El País y éste responde:

Debería ser el no poder salir, pero es mentira porque lamentablemente tampoco antes salían. Los niños desean salir y solo pueden hacerlo de la mano de un adulto. Con lo cual es importante que los niños vuelvan a salir, dentro y fuera del coronavirus. Quedarse en casa es una condición nueva, ser autónomo no lo es. Espero que los niños puedan mostrarnos con la fuerza de este encierro cuánto necesitan más autonomía y libertad.

Francesco Tonucci en entrevista con El País.

Un principio pedagógico básico debería ser el generar las condiciones necesarias para que todas las personas que participen en un proceso de enseñanza-aprendizaje puedan hacerlo desde su propia voz, saberes y experiencias; sin embargo, niñas y niños son pocas veces interpelados de manera directa. No se les respeta esa autonomía y libertad.

El adultocentrismo que gobierna muchas de las percepciones y decisiones educativas que se hacen por «el bien de la niñez» tiende a restarles su capacidad de expresión y discernimiento.

Por ejemplo, pocas han sido las acciones pedagógicas que durante esta pandemia se han hecho desde lo que niñas y niños han vivido, experimentado y sentido durante todo este proceso de aislamiento o distanciamiento social.

André sabe mucho de esto porque es poco lo que habla en casa y en la escuela de cómo se siente durante esta pandemia, aunque todavía es más escaso lo que se dice en esos mismos espacios sobre de la desaparición de sus seres queridos.

«Para los políticos, los niños prácticamente no existen, no aparecen en sus preocupaciones. La única preocupación ha sido que la escuela pueda seguir de forma virtual», expresó Tonucci en la entrevista antes referida.

Pregúntale al Dr. Gatell: ejemplo de pedagogía política

Por ello, resultó inédita la invitación que realizó la Secretaría de Salud de México para que, el pasado 30 de abril (Día de la Niñez), niñas y niños tuvieran la oportunidad de preguntarle al Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell Ramírez, todas las dudas que tenían acerca de la pandemia que, de la noche a la mañana, les separó de su escuela, amistades y familia.

López-Gatell es sin duda la figura mediática más relevante en México durante la actual emergencia sanitaria, ya que encabeza a diario la rueda de prensa donde se ofrece el panorama epidemiológico sobre la incidencia del nuevo coronavirus en el país. Su frase «quédate en casa», se ha vuelto icónica.

Ofertar y materializar un espacio para que la niñez pudiera preguntarle y plantearle a un funcionario lo que le preocupa sobre el nuevo coronavirus y sus afectaciones constituye un gran ejemplo de pedagogía política porque sitúa a niños y niñas no sólo como sujetos con derecho al habla, sino como agentes políticos con capacidad propia para cuestionar aquello que les inquieta o, incluso, molesta.

Desde las tiernas preguntas sobre un posible contagio de los gatitos hasta pensar en qué tipo de futuro nos espera cuando todo esto acabe, las niñas y niños seleccionadas —de las más de tres mil 500 que mandaron sus cuestionamientos a la Secretaría de Salud— dejaron claro que la política y la ciencia se aprenden cuando se da la oportunidad a la escucha y se deja atrás el adultocentrismo.

Algunas de las preguntas realizadas por niños y niñas en la acción llamada «Pregúntale al Dr. Gatell» fueron:

  • ¿Cómo actúa el coronavirus en nuestro cuerpo? (Daniel, 8 años, de Villahermosa, Tabasco).
  • ¿Por qué se llama #coronavirus, el coronavirus? (Victoria, 8 años, de Mérida, Yucatán).
  • Lo del coronavirus, ¿podría resolverlo antes de mayo 7? es que el 8 es mi cumpleaños. (Alexandra, 6 años).
  • ¿Si un niño sordo, como yo, va al hospital cómo me van a entender y cómo les voy a entender a los doctores si usan cubrebocas? ¿Hablan lenguaje de señas mexicano? (Santiago, 11 años).
  • ¿Si el jabón mata al coronavirus, por qué no hacen vacunas de jabón? (Daniela, 6 años).
  • Yo tengo asma y me gustaría saber; ¿qué me puede pasar si me da COVID-19? (Yaletzy, 9 años).
  • ¿Qué opina de que algunos papás no le quieren poner vacunas a sus hijos? ¿Qué pasará cuando tengamos la vacuna del coronavirus y alguien no se la ponga?  (Javier, 11 años).
  • ¿El coronavirus puede mutar? (Jorge de 8 años; Guaymas, Sonora).
  • ¿Qué podemos hacer los adolescentes para ayudar a los doctores? (Alejandro, 14 años).
  • ¿Por qué los virus se nos meten al cuerpo? (Carlos, 9 años).
  • ¿Qué enseñanza nos va a dejar esta pandemia a México y a los niños? ¿Es cierto que el mundo será diferente después del coronavirus? (Giusseppe, 10 años, Estado de México).
Hugo López-Gatell en la conferencia de prensa del 30 de abril.

En esta última pregunta realizada a López-Gatell está el componente educativo que todas y todos debiéramos incorporar en nuestros procesos de alfabetización, ya que la enseñanza en torno a laniñez implica ayudarles a reconocer que no volveremos a ser los mismos, ni todo volverá a la normalidad, ya que hemos experimentado un fenómeno global que ha evidenciado, una vez más, la necesidad de comprender y cambiar las inequidades y diferencias sociales.

Estas nuevas generaciones, con un acompañamiento educativo construido e ideado con y través de ellos, aprenderán que las estrategias de cuidado social son y deben ser más solidarias. Esto implicará también el reconocimiento de que para cuidarnos hará falta activar nuestra capacidad de ayudar a otras personas.

Así que aprovechemos esta pandemia y todas sus vicisitudes para hablar y accionar con las niñas y niños todos los futuros posibles, sobre todo aquellos que los hagan ser distintos, solidarios y más conscientes de que para frenar toda incidencia (no sólo la de contagio) se requiere que todas y todos pensemos siempre en colectivo, tal y como lo señala André al imaginar qué hará cuando acabe esta pandemia: «Después de que se acabe todo esto, todos vamos a estar bien. Vamos a poder visitar a nuestros amigos, a nuestros familiares, vamos a poder abrazarlos».

Para seguir aprendiendo

Darwin Franco Migues (@darwinfranco). Investigador de la Cátedra UNESCO AMIDI. Maestro en Comunicación y Doctor en Educación por la Universidad de Guadalajara, donde es profesor e investigador. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (México), nivel 1. Periodista especializado en violencia social y desapariciones. Dirige el medio ZonaDocs.

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